7 de septiembre de 2025. Ya bien entrado el siglo XXI, en la línea de tiro del campo de Ander Deuna se agolpa un nutrido grupo de arqueros afanados en practicar su técnica, imbuidos en un estado de concentración casi catártico. Arqueros y arqueras, hijos e hijas de su tiempo, cuyos arcos hablan de carbono, fibra, aluminio, titanio y poleas.
Al final de la línea de tiro, allá por la calle 16, reside un grupeto de arqueros cuyos arcos hablan de fresno, tejo y bambú: los chicos del LongBow. Este equilibrio se mantiene intacto durante 364 días al año. Y durante un día, como si de una máquina del tiempo se tratara, amanecemos directamente en el siglo XI: llega la Tirada Medieval.
Este año celebramos la Tirada Medieval con 20 participantes entre caballeros, señores feudales, escuderos, pajes y algún monje benedictino. Bajo la dirección de nuestro druida Katxen y nuestro Gran Maestre César, se distribuyeron tres ejércitos con misiones diferentes: «la caza», «la batalla» y «el odre».
Tras las justas, se entregaron los premios: primer puesto para Sir Mikel; segundo para Don Jon de la casa de Gómez; y tercero para Alberto, morador del bosque de Sherwood. También hubo recompensa para las arqueras, con la princesa celta Irati de la tribu Gamizensis y Sir Javi de la casa de Amann.
Si acudís al campo de tiro de Ander Deuna y sentís curiosidad por esto del siglo XI, seguid la línea de tiro hasta la calle 16 y encontraréis al grupo de irreductibles de LongBow a la espera de la próxima Tirada Medieval. A sus pies-es.